14 abril, 2026

Microorganismos del Atacama podrían ayudar a detectar vida en otros planetas

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Microorganismos que habitan uno de los entornos más extremos del planeta podrían ser clave para responder una de las grandes preguntas de la ciencia: si existe vida fuera de la Tierra. Un estudio liderado en Chile analiza cómo bacterias del desierto de Atacama podrían ayudar a detectar señales de vida en otros planetas.

La investigación, impulsada por el Centro de Astrofísica y Tecnologías Afines, se centra en los gases producidos por bacterias extremófilas que viven en salares del norte chileno. Estas moléculas podrían ser detectadas en atmósferas de exoplanetas similares a la Tierra primitiva.

El trabajo es liderado por la investigadora Valeska Molina, junto a Bárbara Rojas-Ayala y Cristina Dorador.

Microorganismos que podrían revelar vida extraterrestre

El estudio se enfocó en la bacteria Roseovarius sp., hallada en el Salar de Llamara, un ambiente hipersalino considerado un análogo natural de condiciones de la Tierra primitiva.

A partir de su metabolismo, las científicas analizaron los gases que produce —como monóxido y dióxido de carbono— y evaluaron si estas señales químicas podrían detectarse a escala planetaria mediante observaciones astronómicas.

Para ello, utilizaron técnicas como espectroscopía Raman e infrarroja, comparando los resultados con modelos de atmósferas de exoplanetas.

De la Tierra a otros mundos

La clave del estudio radica en las llamadas “biofirmas”, es decir, señales químicas que pueden indicar la presencia de vida. En la Tierra, gases como el oxígeno, el ozono o el metano tienen origen biológico.

Sin embargo, muchos planetas potencialmente habitables no se parecen a la Tierra actual, sino a sus primeras etapas. Por eso, comprender metabolismos antiguos —como el de esta bacteria, que realiza fotosíntesis sin oxígeno— resulta fundamental.

Las simulaciones indican que estas señales podrían detectarse con telescopios avanzados como el James Webb Space Telescope o con instrumentos de próxima generación.

El valor de los ambientes extremos

El desierto de Atacama, uno de los lugares más hostiles del planeta, ofrece condiciones únicas para estudiar organismos capaces de sobrevivir con alta radiación, salinidad y escasez de agua.

Estos entornos permiten ampliar la comprensión sobre qué tipos de vida podrían existir en otros mundos y qué señales químicas podrían delatarlas.

Además, las investigadoras remarcan la importancia de proteger estos ecosistemas, ya que constituyen verdaderos laboratorios naturales para la ciencia.

Qué sigue en la investigación

El equipo planea avanzar en el estudio de otros microorganismos extremófilos y ampliar los modelos atmosféricos, considerando variables como el tipo de estrella que ilumina cada planeta.

El objetivo final es cada vez más claro: acercarse a responder cómo reconocer vida cuando se observa el universo.

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