El Congreso aprobó la reforma de la Ley de Glaciares y habilitó mayor actividad minera
El Congreso argentino convirtió en ley una reforma a la normativa de protección de glaciares que habilita una mayor actividad minera en zonas cercanas a estos ecosistemas, una decisión que generó fuertes críticas por parte de organizaciones ambientalistas.
La legislación original, sancionada en 2010, establecía la prohibición de realizar actividades mineras y de exploración en áreas glaciares, al considerarlas reservas estratégicas de agua. La nueva enmienda modifica ese esquema al transferir la responsabilidad de delimitar las zonas protegidas desde el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) a las provincias.
El presidente Javier Milei respaldó la iniciativa y sostuvo que la reforma permite “empoderar a las provincias para utilizar sus recursos”, al tiempo que habilita el desarrollo de proyectos mineros “donde no había nada que proteger”.
El proyecto ya había recibido media sanción del Senado en febrero de 2026, por lo que la aprobación en la Cámara de Diputados representaba el último paso clave para su implementación.
Durante el debate, sectores opositores advirtieron sobre los riesgos que la medida podría implicar para el acceso al agua. “Sin agua, ni siquiera podemos pensar en un proyecto de crecimiento y desarrollo”, afirmó la diputada Natalia de la Sota.
En contraposición, la legisladora Nancy Picón Martínez, una de las impulsoras de la reforma, defendió la iniciativa y cuestionó las críticas hacia el sector minero. Según expresó, la industria está siendo presentada “como si fuera un monstruo” y aseguró que la normativa “protege los glaciares”.
El nuevo marco legal establece que tanto los glaciares como los entornos periglaciares —zonas congeladas durante parte del año aunque no siempre cubiertas de hielo— continuarán bajo la protección del inventario nacional elaborado por el Ianigla, hasta que las provincias determinen si esas áreas cumplen o no una función estratégica como reservas de agua.
En Argentina existen 16.968 glaciares que abastecen a 36 cuencas hidrográficas distribuidas en 12 provincias, donde viven aproximadamente siete millones de personas. El agua proveniente del deshielo cumple un rol clave para mitigar sequías, especialmente en regiones semiáridas como Mendoza, fenómeno que se intensifica en el contexto del cambio climático.
Gobernadores de provincias con fuerte presencia minera, como Catamarca, Jujuy, Salta, Mendoza y San Juan, respaldaron la reforma al considerar que la ley vigente desde 2010 limitaba el desarrollo económico. Según argumentaron, la modificación permitirá avanzar hacia un crecimiento sostenible sin comprometer a las futuras generaciones.
Desde organizaciones ambientalistas, en cambio, cuestionaron el cambio normativo. La bióloga Agostina Rossi Serra, integrante de Greenpeace, remarcó que tanto los glaciares como las áreas periglaciares cumplen una función esencial como reservorios de agua dulce y destacó que su deshielo gradual alimenta ríos y arroyos en gran parte del país.
Además, advirtió que muchas de las regiones que impulsaron la reforma se caracterizan por ser zonas áridas o semiáridas, donde el agua es un recurso limitado y fundamental.