Cómo el Cártel Jalisco intentó lavar dinero en Argentina
La expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación tuvo un capítulo silencioso en la Argentina. A fines de la década de 2000, integrantes vinculados a la estructura financiera del grupo intentaron instalarse en el país con el objetivo de canalizar y blanquear millones de dólares provenientes del narcotráfico.
La trama salió a la luz años más tarde a partir de una investigación judicial que comenzó de manera casi accidental. El fiscal Sebastián Basso reconstruyó cómo se produjo el desembarco del grupo en el país.
Todo comenzó en 2009, cuando tres ciudadanos mexicanos protagonizaron un choque en el barrio porteño de Puerto Madero. Tras la intervención de la Prefectura se produjo una discusión y los involucrados se retiraron del lugar, pero un detalle generó sospechas: la patente del vehículo figuraba a nombre de una empresa recientemente constituida en el conurbano bonaerense cuyo presidente era un hombre de escasos recursos.
Ese dato encendió las alertas en la fiscalía de Morón y dio inicio a una investigación que revelaría una estructura mucho mayor.
Transferencias millonarias y supermercados en la Ciudad
Con el avance de la pesquisa se detectaron transferencias millonarias hacia la Argentina. Los ciudadanos mexicanos alquilaron locales en zonas estratégicas de la Ciudad de Buenos Aires y montaron una cadena de supermercados con un formato similar a la de la empresa estadounidense 7‑Eleven.
Uno de esos comercios funcionó en Puerto Madero bajo el nombre “Corner Mi Lugar”. Tras operar durante un tiempo, los responsables abandonaron el país de forma repentina, incluso dejando operaciones comerciales inconclusas.
El vínculo con “El Mencho”
Recién en 2016, cuando el nombre del Cártel Jalisco Nueva Generación comenzó a aparecer con mayor fuerza en investigaciones internacionales, los fiscales lograron unir las piezas.
Los hombres que habían llegado al país resultaron ser familiares directos de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, y formaban parte del engranaje financiero del cártel.
El principal de ellos era Gerardo González Valencia, cuñado del líder narco, quien se radicó en Argentina con su familia antes de trasladarse a Uruguay. Allí fue detenido y posteriormente extraditado a Estados Unidos, donde recibió una condena a prisión perpetua por tráfico de drogas.
Los imputados argentinos
En la causa también quedaron imputados dos ciudadanos argentinos. Uno de ellos era un taxista que figuraba como titular de la empresa utilizada para las maniobras financieras.
El otro es Oscar Gilberto Calvete, de nacionalidad uruguaya, señalado como una pieza clave en el armado comercial. Calvete logró durante un tiempo eludir a la Justicia ingresando al país con distinta documentación, pero finalmente fue arrestado.
Parte del dinero incautado en la investigación continúa bajo custodia judicial, mientras que el juicio oral contra los acusados argentinos sigue en curso.